Se que el ser gay en los tiempos que corren ya no es gran cosa, sancionada la ley del casamiento entre personas del mismo sexo en Argentina, en camino la ley de igualdad de género, muchas minorías empiezan a hacerse respetar.
Sin embargo como en todo lo referente a la sociedad, las aristas son infinitas. La realidad que vivió cada uno antes de llegar a ese momento en que se acepta y decide salir del closet puede tener mil matices, hay pocos que desde el momento en que toman conciencia de que son gays lo revelan, puesto que la educación que nos inculcaron siembre fue la de hombre con mujer y para un niño que empieza a reconocerse como gay el periodo de la adolescencia no es nada fácil. La confusión es terrible, la negación constante, y esa febril actitud que se tuvo en la niñez puede marchitarse en repetitivos cuestionamientos. Si en los colegios se cambiara esto, no habría tanto sufrimiento para los gays durante la adolescencia.
En mi caso no tendría que haber mentido a padres y amigos por tanto tiempo ni haberme torturado por ser así, inclusive quise cambiar, pero me fue imposible... y hoy me alegro de que así lo fuera.
Gran parte de los heterosexuales nos tienen como enemigos, los que venimos a romper con el sistema impuesto después de haber estado tanto tiempo subyugados. Se tiene la idea de que como una moda la gente fue “eligiendo” su sexualidad, pero la realidad es otra, a medida que veíamos que el clima se volvía más benévolo fuimos saliendo de nuestros escondites, nosotros, los que nacimos así, porque si algo creo y recalco es que los gays no se hacen; nacen. Quisiera entender cuál es el mal que hacemos al querer vivir, cuando son ellos los que nos tiran basura con insultos inclusive agresividad, nos quieren hacer creer que somos mierda cuando desde hace tiempo son estos grupos los que despiden el olor nauseabundo de la misma.
Quisiera tener mas conocimiento para hablar desde un perfil más político, social u inclusive filosófico, pero solo puedo hablar desde mi pequeña realidad, y desde aquí tuve que pasar como muchos otros las de Caín, tirar abajo muchas ilusiones, como las de mis padres, para poder empezar a vivir las mías.
¿Sera que Dios nos perdonara por querer ser felices ahora? ¿O tendríamos que estar confinados a vivir suprimiendo nuestros deseos para así llegar a esa otra realidad en la que seremos, finalmente felices?
En el interior de Paraguay muchos gays que no se aceptan y son rechazados por sus familias se vuelcan a los internados religiosos, demás esta decir que en estos se viven orgías; tengo testimonios.
Es triste que muchos tengan que vivir de esta forma...
¿Cuantos curas serán gays reprimidos entregados no a Dios sino al más desesperado temor de ser rechazados por la sociedad?
Hay curas que siendo gay son excelentes, suprimieron sus deseos carnales para servir a Dios, por miedo a ser juzgados por sus propios hermanos.
Hay curas que siendo gay son excelentes, suprimieron sus deseos carnales para servir a Dios, por miedo a ser juzgados por sus propios hermanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario