miércoles, 29 de diciembre de 2010

Santiago y el malentendido

El 27 quedamos con Santiago para vernos al día siguiente, pero ya siendo el 28 no me mandaba ningún mensaje para confirmar, por lo que pensé que tal vez estaba muy ocupado y no tenía tiempo, o quizás simplemente no tenía ganas. Cuando ya era casi la una de la madrugada me llega un mensaje “edu, que paso de vos?”

Como que “¿qué paso de vos?”

Así es, el esperaba un mensaje mío y yo esperaba un mensaje suyo, es así que ambos terminamos esperando a que el otro diera la iniciativa, y aún peor, Santi herido por haber pasado su día libre sin salir malinterpreto la situación pensando que yo solo había buscado una noche de sexo y ya no quería saber nada.

Desgracia… no pude hacerle entender, y las cosas terminaron bastante turbias. No contestó a mis últimos mensajes. No me animo a pasar por el restaurante, creo que simplemente volveré a tratar mañana con un mensaje… espero conteste, si no lo hace lo llamaré, espero conteste...

Yo, nuevamente frustrado…


Moraleja: no esperes a que otro de la iniciativa porque luego el único culpable de no haberla dado habrás sido tú.

martes, 28 de diciembre de 2010

Santiago

He aquí madre patria, volviendo a tu regazo maternal para que me cobijes y consueles, pues las penurias vividas en el extranjero han sido demasiadas, y solo tu madre mía serás capaz de cerrar las heridas con tus besos de coco y jazmín.

¡¿Qué demonios?!

Hace una semana que me encuentro en Asunción y me quedaré por dos o tres semanas más, llegar al aeropuerto fue una pequeña odisea. Salí temprano de casa, pero el tráfico era terrible y para cuando debía tomar el segundo autobús que me llevaría hasta Ezeiza, me dí cuenta de que no lo haría a tiempo, pero la buena fortuna me sonrío y la cara de desesperación que no me preocupe en ocultar ayudo bastante. Se me acercó un chileno con pinta de mochilero hippie y me invito a compartir un taxi, pues el también estaba llegando con retraso. El tachero, un español de galicia, charlatan como ninguno nos dió catedra de historia latinoamericana, yo me defiendo bastante bien, especialmente con todo lo referente a cifras; poblaciones, indices de pobreza y fechas se me graban con bastante facilidad. Asi que pude aportar a la charla, la cual nos acorto el viaje por lo entretenida. El translado fue bastante económico al dividirlo y llegamos con tiempo de sobra. 


El viaje en avión se hizo cómodo esta vez. Normalmente prefiero comerme las 18 horas de autobús antes que tomar un avión, puesto que me dan unas nauseas terribles. Recuerdo cuando viaje a Europa, me quede dormido en posición fetal, con las manos sobre el regazo y la cabeza apoyada sobre estas, cuando desperté, tenía dormida la mitad del rostro, un dolor punzante en el ojo y las nauseas que ya sentía antes de quedarme dormido habían incrementado. Una experiencia horrible que me ha hecho pensarlo dos veces antes de comprar un ticket de avión, pero en esta oportunidad me tome unas pastillas para el mareo (más de las recomendadas) las cuales fueron suficientes para dejarme atontado el vuelo entero.


El calor característico del comienzo del verano me recibió con sus brazos abiertos, envolviéndome en un manto de sudor mientras arrastraba mi valija de 18 kilos y medio. Mi padre fue a buscarme al aeropuerto y emprendimos el camino a casa.


"¿Qué hacer en Asunción?", me preguntaba. Acababa de conocer hacía solo una semana la noche gay porteña y la había pasado fenomenal. No quería ir a los boliches gay de aquí, mucha gente conocida en cada esquina, me perturba.  La Navidad pasó sin pena ni gloria y llego el 27 de diciembre, un día que no olvidaré, puesto que fue la primera vez que me anime a dejarle mi número de teléfono a alguien desconocido.


Todo sucedió ayer por la noche, ahora es de madrugada, y todavía no he dormido, asi que para ser práctico podría decir que todo acaba de suceder. 


Su nombre es Santiago, alto, morocho, definido y de ojos oscuros. Fui a comer a un restaurante con unos amigos y apenas nos recibió me enamore de su sonrisa. Se movía de una forma elegante que me hipnotizó y el uniforme le quedaba magnífico. Cuando nos marchábamos esperé a que mis amigos se adelantaran un poco mientras fingía revisar que no olvidaba nada en la mesa. Disimuladamente dejé mi número anotado en una servilleta al tiempo que le giñaba un ojo al mozo.

¿Me llamaría? Pasaron diez minutos, veinte, treinta… cuando estaba por perder las esperanzar me llego el primer mensaje. Casi tiro el celular cuando trate de abrirlo. “Hola, soy santiago, el mozo que te atendió hoy, por q me dejast tu numero?”

No tarde en responderle “Hola Santiago, me pareciste muy simpatico y quería saber si no querrías salir a pasear”.

Unos cuantos mensajes después quedamos en vernos apenas el terminara de trabajar. Cuando llegó la hora me mando la dirección del cuarto que alquilaba, a solo unas cuadras del restaurant.

“Vivo con un amigo, espero no te moleste”
Con un amigo…- pensé, bueno, no importa, de seguro terminaremos hablando y nada más.

Me recibió en la entrada, estaba sin remera, con shorts cortos y descalzo, típica vestimenta de las calurosas noches de verano asunceno. Me parecía extremadamente lindo. Me invito a pasar y me presento a su amigo Rubén, quien me saludo desde la cama, ubicada en el centro de la habitación. Lo reconocí de inmediato, también trabajaba como mozo en el mismo lugar.

Charlando pasaron las horas, me impresionaron las cosas que contaban, siempre me pregunte si en Paraguay habían menos gays que en otros países, puesto que no conocía a casi ninguno, pero hay tantos como en cualquier otra parte, solo que por lo conservador y machista de la sociedad, se esconden mucho más.
“En el bar donde trabajamos todos los mozos son gay, y no porque nos hayamos organizado para que eso suceda, sino simplemente por coincidencia”.

Me hablaron sobre los boliches a los que habían ido, las experiencias que habían tenido con diversos chicos y las relaciones que no habían resultado. El padre de Rubén lo había echado de la casa cuando este le conto que era gay.


¡Te doy quince días para que salgas de esta casa!.- Esa había sido la respuesta a la confesión más personal que su hijo hubiera hecho alguna vez. 
Durante esos quince días no me dirigió la palabra, pero bueno, hay que aceptar lo que nos toca en esta vida... - sus palabras me hicieron temblar, lo dijo con naturalidad, no se le movió un solo pelo.


Sus padres estan separados y la madre no se enteró aún de que Rubén ya no vive con él. Poco después conoció a Santiago al empezar a trabajar en el restaurant y terminaron viviendo juntos “Al inicio éramos cuatro en la habitación, todos dormíamos en esta cama, pero uno de nuestros amigos se fue a vivir a Buenos Aires y el otro se volvió a su ciudad” - relataba Santi. A medida que los iba conociendo, menos ganas me daba de tener sexo, a pesar de que ya estábamos en la cama debido a que en ella estábamos sentados mientras hablábamos. Los sentía cercanos.

La calentura se me bajo de golpe, además me parecía que Santi no me prestaba mucha atención. El sofocante calor devino en tereré y tantas fueron las rondas que me dieron ganas de ir al baño. Cuando volví, se levanto Santi para también ir a vaciar el tanque, en eso quedamos Rubén y yo en la habitación “El se quiere acostar contigo, pero me dijo que no quiere que yo me quede afuera, así que le gustaría hacer un trío, pero si vos no querés no hay problema, puedo salir de la habitación mientras ustedes lo hacen” me dijo.

 No sé por qué siempre soy tan amable, pero a pesar de que jamás había hecho un trío y de que Rubén no me gustaba demasiado le dije que podíamos probar, que siempre había una primera vez. A continuación se levantó y puso una película porno en el dvd.
Jamás había visto una porno que no fuera en la pantalla de mi pc y solo. Me daba un poco de vergüenza, pero luego volvió Santi, se había pegado una ducha, estaba con la toalla a la cintura y aún con gotas salpicadas en todo su cuerpo, no pude ignorar sus abdominales marcados. Se acerco a la cama, luego como olvidando algo se dio vuelta y apagó la luz. Se sentó entre los dos contra el respaldo de la cama. Sentir su piel junto a la mía me levantó de mi adormecimiento, no me miraba a los ojos, solo veía a la pantalla del televisor, pero su mano izquierda se escabullo entre mis piernas. Cruzando los brazos sobre nuestros regazos nos masturbamos mutuamente, trate de besarlo pero no parecía gustarle demasiado “uno al que no le gustan los besos” me dije para mis adentros, o tal vez yo no le guste más que para una experiencia rápida, descartable y sin romanticismo...  


A pesar de mis cuestionamientos, las cosas se pusieron cada vez más calientes. Hicimos todas las posiciones habidas y por haber, incluso habremos inventado un par, sin embargo no disfrutaba como en otras ocasiones. Me sentía tieso y sin emoción. Parecía que todo lo haciamos de forma mecánica y planificada, consultando cada paso. Terminamos uno sobre el otro y por turno nos pegamos una ducha, Santiago me encantaba, pero había algo que no me cerraba, desgraciadamente no lograba entender por qué era tan frío a la hora de tener sexo pero tan cálido cuando hablaba. Hasta ahora me lo pregunto, solo pasó una hora desde que llegué a casa y a pesar de haberme bañado aún siento el olor de ambos en mi piel. No creo que vuelva a tener sexo con ellos, fue cosa de una vez, experimentar, supongo que me dio curiosidad lo del trío, aunque desde el inicio sabía, no resultaría para mí. No me puedo concentrar en más de una persona a la vez.

Quedamos en vernos mañana para salir, (o mejor dicho hoy, dado que son las 5 am) creo que iremos a un karaoke gay, iré aunque no tenga tantas ganas, puesto que no hay otros planes y puede que me la pase bien.

Me siento algo desilusionado, al final Santiago me supo a nada, tan lindo pero tan insípido a la vez… sin importar eso, se, es un buen chico y sigo enamorado de esa sonrisa ingenua. 

sábado, 25 de diciembre de 2010

Una noche de desahogo

Se que el ser gay en los tiempos que corren ya no es gran cosa, sancionada la ley del casamiento entre personas del mismo sexo en Argentina, en camino la ley de igualdad de género, muchas minorías empiezan a hacerse respetar. 

Sin embargo como en todo lo referente a la sociedad, las aristas son infinitas. La realidad que vivió cada uno antes de llegar a ese momento en que se acepta y decide salir del closet puede tener mil matices, hay pocos que desde el momento en que toman conciencia de que son gays lo revelan, puesto que la educación que nos inculcaron siembre fue la de hombre con mujer y para un niño que empieza a reconocerse como gay el periodo de la adolescencia no es nada fácil. La confusión es terrible, la negación constante, y esa febril actitud que se tuvo en la niñez puede marchitarse en repetitivos cuestionamientos. Si en los colegios se cambiara esto, no habría tanto sufrimiento para los gays durante la adolescencia.

En mi caso no tendría que haber mentido a padres y amigos por tanto tiempo ni haberme torturado por ser así, inclusive quise cambiar, pero me fue imposible... y hoy me alegro de que así lo fuera.

Gran parte de los heterosexuales nos tienen como enemigos, los que venimos a romper con el sistema impuesto después de haber estado tanto tiempo subyugados. Se tiene la idea de que como una moda la gente fue “eligiendo” su sexualidad, pero la realidad es otra, a medida que veíamos que el clima se volvía más benévolo fuimos saliendo de nuestros escondites, nosotros, los que nacimos así, porque si algo creo y recalco es que los gays no se hacen; nacen. Quisiera entender cuál es el mal que hacemos al querer vivir, cuando son ellos los que nos tiran basura con insultos inclusive agresividad, nos quieren hacer creer que somos mierda cuando desde hace tiempo son estos grupos los que despiden el olor nauseabundo de la misma.

Quisiera tener mas conocimiento para hablar desde un perfil más político, social u inclusive filosófico, pero solo puedo hablar desde mi pequeña realidad, y desde aquí tuve que pasar como muchos otros las de Caín, tirar abajo muchas ilusiones, como las de mis padres, para poder empezar a vivir las mías.

¿Sera que Dios nos perdonara por querer ser felices ahora? ¿O tendríamos que estar confinados a vivir suprimiendo nuestros deseos para así llegar a esa otra realidad en la que seremos, finalmente felices?

En el interior de Paraguay muchos gays que no se aceptan y son rechazados por sus familias se vuelcan a los internados religiosos, demás esta decir que en estos se viven orgías; tengo testimonios. 
Es triste que muchos tengan que vivir de esta forma...

 ¿Cuantos curas serán gays reprimidos entregados no a Dios sino al más desesperado temor de ser rechazados por la sociedad?


Hay curas que siendo gay son excelentes, suprimieron sus deseos carnales para servir a Dios, por miedo a ser juzgados por sus propios hermanos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Emiliano

Las primeras semanas que pase en Buenos Aires transcurrieron en Belgrano, en el departamento de una prima bastante mayor que yo. La vista desde el piso 15 era genial. La universidad recién empezaba a finales de marzo y apenas estábamos a mediados del mismo mes, por lo que no tenía mucho que hacer, además no conocía a nadie. 


Me la pasaba vagando por la ciudad, a veces  me hacía seis o siete kilómetros caminando en una salida, no medía las distancias. Me distraía observando el transitar de la gente siempre apurada, las gigantescas librerías y la arquitectura colonial, gótica e inclusive de vez en cuando me encontraba algún edificio con estilo art nouveau que tanto me gusta.  Sin embargo, pasados unos días y estando en un estado de ocio absoluto (el ocio llama al pecado) me dieron unas ganas terribles de conocer a algún chico con el cual tener una noche alocada. No sabía en qué web empezar a buscar, sabía que Buenos Aires está lleno de gays, pero nunca me imagine que fuera tan dificil quedar con uno. Googleando terminé en una página llamada cam4 en la que se encuentra gente de todo el mundo mostrando obscenidades. Gays, bisexuales, heteros y curiosos se mezclan, exponiéndose a los ojos de quien quiera verlos, algunos masturbándose, otros teniendo sexo en pareja, tríos y algunos cuantos simplemente charlando y buscando conocer a alguien.

Fue al tercer día desde que entre por primera vez a la página que conocí a Emiliano. No era el más atractivo pero me gustaba, morocho de pelo lacio con anteojos y cara inocente, normalmente prefiero a los morochos antes que a los rubios y Emi me pareció muy simpático, además, a diferencia de los pocos porteños que había conocido en la página los días anteriores no era vueltero. Me sorprendió lo directo que era, pues me dijo despues de que descubrimos que vivíamos cerca uno del otro, si me gustaría que me hiciera sexo oral, "pero solo oral" aclaró. Estaba tan caliente a esas alturas de la charla que acepte. Tenía que ir en ese preciso momento pues él tenía natación a las 18 y ya eran las 15. No perdía nada, si no me gustaba simplemente lo dejaríamos ahí, tal vez me podría hacer un amigo.

Emprendí el camino a pie puesto era como mejor sabía ubicarme en el barrio y recorrí las quince cuadras que nos separaban en veinte minutos. Me esperaba en una esquina, se veía mucho mejor que por cam, era alto, delgado pero de espalda ancha, característico de los nadadores. Me saludo y me encanto el tono de su voz, incluso como se movía. Hablamos de un par de trivialidades y cuando tomamos confianza fuimos a su departamento que estaba a media cuadra. Tres ambientes, un living con sofá, una mesa y estantes con libros, una cocina y un cuarto con dos camas. 

Nos sentamos, cada uno a un lado de la mesa y empezamos a charlar sobre nuestras vidas, él, estudiante, pero del interior (ahora me explico por qué no era vueltero) se había venido a Buenos aires para estudiar medicina y hacía más de tres años que vivía en Belgrano. Unos minutos después me pregunto si quería tomar tereré. Los argentinos del norte también toman tereré, recordé. A diferencia del tereré paraguayo al que se le pone agua con limón y algún yuyo refrescante, este tereré estaba preparado con jugo de naranja. Pasando la guampa de tereré transcurrió más de una hora, hasta que en un momento de silencio se me acerco y me preguntó "¿te gusto?". No recuerdo si titubee, creo que una milésima de segundo me hubiera delatado, pero respondí lo suficientemente rápido con un “si” como para que no se diera cuenta de lo comprometedora que resultaba esa pregunta para mi. Mientras se acercaba aún más le pregunte si yo le gustaba, “claro que si” murmuró justo antes de que sus labios se pegaran a los míos. Besaba increíblemente bien, nos levantamos haciendo presión entre nuestros cuerpos sin parar de basarnos y el resto es historia, fuimos a la cama. Nunca me hicieron un oral tan bueno como ese. De por si, el solo frotar mi pene entre sus piernas me calentaba de una forma que no había experimentado antes. Terminé dos veces y luego nos dimos una ducha. Con él aprendí que no hace falta penetrar para tener buen sexo, a pesar de que le gustaba hacer de pasivo, no se dejo penetrar, me dijo que había tenido malas experiencias en el pasado, lo cual es normal, pues para muchos el sexo anal mas que placentero puede resultar doloroso y en ciertas ocasiones conlleva a problemas como hemorroides o fisuras anales. Igualmente superó mis espectativas, la pase genial. Media hora después volví al departamento de mi prima, pero volvería al día siguiente a la misma hora como habíamos acordado, y el domingo como acordamos al otro día. Fueron tres días espectaculares. 

Por desgracia todo termino ahí.  Me dijo que también estaba probando con chicas y que pensaba que yo me estaba enamorando de él y no quería crearme falsas expectativas. Mucha razón tenía, pues el me gustaba bastante. Fue un pequeño golpe que superé con el tiempo. Lo sigo teniendo entre mis contactos de msn, pero no volvimos a vernos desde entonces. 


Lo dejo como un lindo recuerdo nada más, como la primera experiencia que tuve en Argentina y de la cual no me arrepiento en absoluto.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El comienzo del final de un año

Desde mi pedestal de ignorancia hacia la cultura gay de la gran metrópoli me he dispuesto a empezar con este blog, pues he vivido tantas cosas desde que llegue a esta gran ciudad que tengo que volcarlas en alguna parte.


Las primeras veces siempre son un tanto especiales, ¿O no se la pasaron planeando el lugar, el momento y la persona con quien darían ese gran paso? Bueno, yo no, ¡pero igualmente fue increible! jajaja en esta ocasión, trataré de pensar bien en lo que escribiré a continuación, pues no es mi intención aburrirlos, sino llegar a un grado en el que ambas partes esten satisfechas, tanto ustedes como yo. Pues, hagamos que la memoria se vuelva palabra...


¡¡A la mierda!! ¡¿Por qué tuve que nacer gay?!


No sé cuantos se habrán preguntado esto, seguro más de uno lo habrá hecho, pues yo lo he hecho, y como poco de únicos tenemos, es de esperar que otra persona lo haya repetido, o sea uno el repetidor.

Gran parte de mi vida me la pase luchando por volverme heterosexual, nacer en el ceno de una familia de por más conservadora, donde uno es el único hombre entre varias mujeres es una gran responsabilidad, pues me han dado a mí el peso de continuar con el apellido familiar, el peso de ser el hombre de la casa, la gran misión de continuar con todo lo bueno, lo cristiano y cotidiano. Pero como ya se darán cuenta, no podre cumplir tantas exigencias… me exprimí el cerebro pensando cómo podría suprimir mi "gaydad", pero el porno hetero no me calienta, ciertas chicas me producen vagas sensaciones de deseo, pero nada comparado a lo que pasa con los hombres. Hoy me digo "que situación más patética". El no aceptarse tal cual uno es se puede resumir en una palabra: horrible. ¡El querer cambiar lo que uno es, es diez veces peor! 


El no ser facilmente identificable me ayudo en mi misión de camuflaje, hasta hoy no mucha gente sabe de mis preferencias sexuales, son pocas las pistas: nunca fui bueno en ningún deporte de equipo, prefiero las bebidas dulces a las amargas, y las artes antes que los partidos de futbol, me encanta el chocolate, y veo glee! (esto último es lo que más me delata jajaja). Estoy seguro de que estas preferencias no me hacen menos hombre a mi sentir de ver las cosas, aunque supongo que me hacen más gay a los ojos del mundo.

Igualmente terminé el colegio sin que mi sexualidad fuera un tema de conversación entre mis compañeros. Viaje a Francia, conocí el viejo mundo, regrese a Paraguay empecé a ir a la universidad Nacional de Asunción, deje la universidad, trabaje… y un día cualquiera, mientras pasaba frente a la embajada argentina, me detuve y medite sobre que mierda le estaba pasando a mi vida, donde se había ido esa emoción, esas ganas de arriesgarse y hacer lo que a uno le gusta. ¿Habría la posibilidad de ir a estudiar a Buenos Aires? Esta pregunta terminó en lo siguiente: yo, al mes instalado en Buenos Aires preparándome para estudiar en la Facultad de arquitectura, diseño y urbanismo. Me había ganado un cupo para extranjeros en la UBA.

Que puta, las vueltas que da la vida…


Pasaron tantas cosas desde que llegue a Buenos Aires… y es que ha transcurrido un año y por suerte, un año que terminó de la mejor forma. Conociendo a un par de chicos que me han caído de maravilla y con los que en una noche en la PLOP me he divertido como no lo hice en los últimos diez meses.

La universidad me gusto desde el primer momento, mis notas se mantuvieron altas durante los dos cuatrimestres, puesto que para ello vine al extranjero, para estudiar, pero así también y de una forma más inconsciente, sabía que en Buenos Aires encontraría más libertad. Hoy me digo que los gays de aquí deberían estar agradecidos, (aunque no satisfechos) pues es una ciudad maravillosa que los acepta en un grado superior a lo que lo hacen la mayoría de las capitales del mundo.


Cuando tenía mis tareas a punto y no había mucho que hacer me la pasaba en Gaydar, buscaba algún chico, estar en el extranjero lejos de familia y amigos quiérase o no te trae una desesperada necesidad de conocer a alguien con quien compartir. Conocí a tantos chicos que ya no recuerdo el nombre de un puñado de ellos… y por supuesto no me enorgullezco de eso, pero fue una etapa que ya queme, tantos años tapado no pudieron sino darle un tiro por la culata a mis planes, pues no pude compartir más que noches de sexo, idas y vueltas, departamentos y casas, besos y caricias que al final terminaron dejándome, sin contar un par de excepciones, mas vacío que en un inicio. 


Tantas anécdotas tengo de estos episodios… también compartiré estas en próximas entradas, pues no quiero vomitar todo lo que paso en diez meses en tan solo una entrada.


Algo que recalcare sin embargo es que los porteños son vuelteros… y si me quieren hacer cambiar de opinión al respecto, dejen mensajes todos aquellos que no lo son.

Estaré escribiendo continuamente en el blog, así que los que quieran seguirlo, recomendar, comentar u opinar son más que bienvenidos, la idea es compartir.

¡Abrazos!

-Mineos-